
Hay canciones que uno busca porque las quiere escuchar y hay otras que simplemente aparecen. Están ahí mientras deslizamos TikTok, cuando vemos una recomendación de YouTube, incluso cuando Spotify crea una lista que parece conocer nuestros gustos.
Las personas entran a una aplicación a escuchar una canción y acaban descubriendo tres o más nuevos artistas, luego de escuchar una de esas recomendaciones; la almacena, le da “me gusta” y continúa.
Sin darse cuenta de que le está dando una pista al algoritmo sobre lo que le gusta.
Aquí es donde nos preguntamos: *¿seguimos escogiendo las canciones o las plataformas las están escogiendo por nosotros?*
Los algoritmos no funcionan como “una persona sentada al frente de una computadora diciendo qué canción escuchar”, sino que es una tecnología que va aprendiendo de lo que hacemos, hablamos y escuchamos”.
Cada vez que una persona repite una canción, la escucha hasta el final; si busca un artista o si guarda un tema, está dejando pequeñas pistas que el algoritmo detecta y crea una playlist para que la escuches.
Las recomendaciones de YouTube toman en cuenta el historial de reproducciones, las búsquedas, los “me gusta”, los “no me interesa” y lo que consumen las personas diariamente.